martes, 28 de marzo de 2017

Entrevista capotiana a Pepa Merlo

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Pepa Merlo.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
¡Qué claustrofobia! Pinos del Valle, Granada, al menos tendría a mis antepasados con los que poder conversar. La Herradura, Granada, para que el mar me diera amplitud de miras. Cualquiera de los dos lugares.
¿Prefiere los animales a la gente?
Depende del animal y depende de la persona. Pero, desde luego, mi gata con sus uñas afiladas me inspira más confianza que mucha gente.
¿Es usted cruel?
No. Nada. Y a veces un poco de crueldad es hasta beneficioso.
¿Tiene muchos amigos? ¿Muchos? Los estrictamente necesarios.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Lealtad.
¿Suelen decepcionarle sus amigos? No. Los que me decepcionan no son amigos.
¿Es usted una persona sincera? 
Sí. Demasiado.  La expresión de mi rostro me delata aun cuando no quiero ser sincera.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Sin hacer nada.
¿Qué le da más miedo?
Los terremotos. No soporto que las cosas se muevan a mi alrededor sin que yo pueda controlarlas.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La doble moral. La impunidad tan propia de este país. La clase política....
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Pues no lo sé.  ¿Llevar una vida poco creativa?
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Más del que me gustaría.
¿Sabe cocinar?
¡Me encanta cocinar! ¡Soy feliz cocinando!
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Jack Lemmon.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Supongo que la palabra cambia dependiendo de a quién se le haga esta pregunta. El concepto “esperanza” es muy relativo.  Lo que para mí puede resultar esperanzador puede que no lo sea para otra persona.  Personalmente, la palabra “sosiego” me resulta muy esperanzadora.
¿Y la más peligrosa?
Las palabras no son peligrosas.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Jamás. Y me hubiera gustado tener ganas de matar a alguien.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?,
Solo tengo una y está en la izquierda.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Pintora, cantante de ópera, cantante de jazz, chelista, saxofonista, cocinera profesional, directora de orquesta, bailarina de clásico, bailarina de contemporáneo, figura del flamenco, piloto de rally (me encanta conducir), y un largo etcétera.
¿Cuáles son sus vicios principales?
No entiendo la pregunta. No sé qué son “vicios”. Si se refiere a los que las distintas religiones definen como tal: TODOS.
¿Y sus virtudes?
Pocas. Bueno, me considero una persona generosa. No me cuesta regalar tiempo y tiempo es lo único que se nos va agotando sin posibilidad de recuperar jamás.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Una vez estuve a punto de ahogarme y lo que veía era la luz sobre la superficie del agua. Experimenté una sensación de tranquilidad inimaginable. Si me pregunta qué imágenes me gustaría ver en el momento de mi muerte: Una orquesta tocando a Bach o a Mahler (quizás este último sea más apropiado para la situación que propone).

T. M.